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Fragmentos de la carta de identidad de la RedCGIM

Aquí la carta de identidad completa.


En México se ha perpetrado un genocidio complejo y continuo a lo largo de más de 50 años. Sostenemos que hay muchos elementos que sustentan esta afirmación, que dicho genocidio sigue en curso y que hay múltiples situaciones que permiten denominarlo como tal.

Nadie sabe a ciencia cierta el número de víctimas de esta atrocidad, porque desafortunadamente en nuestro país prevalecen las prácticas para ocultar y minimizar las cifras. En recuentos oficiales que incluyen a los muertos en la “guerra contra el narco”, los feminicidios, los asesinatos de periodistas, defensores de derechos humanos, sacerdotes y líderes, militantes y candidatos políticos, sólo en los últimos años se cuentan alrededor de 400 mil víctimas. Sin embargo, en dicha cifra no se tienen en cuenta los muertos por contaminación ambiental, cuya sistematicidad corresponde a decisiones políticas y empresariales dolosas de desregulación ambiental. Tampoco están incluidas las cifras reales de los asesinatos de migrantes, así como la gran cantidad de desaparecidos —más de 40,000— y desplazados por la violencia.

También han quedado invisibilizadas las masacres políticas ocurridas en los últimos 50 años, incluido el ‘68, el halconazo del ’71, Acteal, el Bosque, Aguas Blancas, Tlatlaya, El Charco, Acteal, así como la represión contra la APPO, Atenco, Nochixtlán, Ayotzinapa, etcétera, que implican incontables desapariciones y asesinatos.

Todos estos crímenes son difíciles de identificar como un genocidio porque éste se expande a lo largo de varias décadas y porque los delitos que abarca se ven aislados y desunidos. En la sociedad mexicana se acepta generalmente que vivimos sometidos desde hace años a una política de terror, pero las atrocidades se presentan de manera separada, sus explicaciones son fragmentarias y muchas veces no se señalan las causas profundas. Observar la crueldad de un asesinato, de dos o de cinco, o el descubrimiento de cientos de fosas con restos humanos, no permite aún recomponer la articulación de todo el proceso de agresión: es necesario hacer el esfuerzo crítico por ponerlos en común, por entender su lógica, por articular esos “horrores aislados.”

Al rastrear las posibles causas de cada elemento de esta barbarie, encontramos un suelo común: el empecinamiento estatal y empresarial por la instauración en México de un proyecto económico de “libre comercio”, que no sólo incumple las leyes y abusa del poder, sino que además aplica verdaderas ingenierías de distorsión institucional y jurídica para cometer injusticias. La ley se halla alejada del interés general y se desvía hacia intereses privados nacionales y extranjeros. De acuerdo con esta lógica, hagamos lo que hagamos, nunca se tiene acceso a la justicia, y quienes reclaman se juegan en ello la vida.

¿Por qué genocidio? -------------------------------

En concordancia con la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de las Naciones Unidas, también vigente en México, y con el artículo 149 Bis del Código Penal Federal, genocidio se define como aquellos “actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal.” La dificultad de esta figura jurídica estriba en que obliga a probar la intencionalidad de destrucción de la identidad del grupo en cuestión por parte de los perpetradores. Ello exige que los movimientos sociales, las víctimas sobrevivientes y la sociedad en general busquemos aclararnos el porqué de la unidad y sistematicidad de las estrategias de ataque de las que somos objeto. Es ésta su diferencia con los crímenes de lesa humanidad, pues en dichos casos sólo se castiga a los responsables sin observar la intencionalidad general de lo ocurrido.

¿Qué identidad es esta? Consideramos que la Revolución de 1910 y la Constitución de 1917 configuran en México una identidad nacional de orden económico-político que se expresa en un sistema jurídico. Dicha identidad se consolida aún más con la obra política de Lázaro Cárdenas.

Sabemos y reivindicamos que México es una nación pluricultural; sin embargo, gracias a la Revolución mexicana, se constituye en nuestro país una cultura política definida por un sistema de derechos sociales y un sujeto de derechos colectivos: el reparto agrario a favor del campesinado, los derechos laborales en favor del proletariado, la educación y la salud públicas en favor de la población toda, etc. Se establecen las bases jurídicas que inauguran una relación potencial entre la sociedad y el Estado que no existía antes. En el caso de México ocurre que todos los grupos reprimidos o masacrados a lo largo de los últimos 50 años han reivindicado la Constitución del ’17 como su elemento de identidad profunda.

La Red Contra el Genocidio y la Impunidad en México (RedCGIM) tiene como ejes principales la denuncia, la visibilización, el esclarecimiento de la verdad, la demanda de justicia y de castigo a los perpetradores de genocidio y represión, así como la movilización social que coadyuve a la consecución de dichos ejes.

El objetivo primordial de la Red es detener el genocidio continuo contra el pueblo mexicano y la flagrante e indignante violación a los derechos humanos.

Antecedentes -------------------------------

Nuestra iniciativa de lucha no parte de cero, es producto de dos grandes esfuerzos de la sociedad mexicana por lograr justicia: la sobresaliente experiencia del Comité 68, que logró una sentencia parcialmente favorable con la orden de aprehensión y prisión domiciliaria del expresidente Luis Echeverría, así como 64 militares de alto rango; y el extenso trabajo del Tribunal Permanente de los Pueblos, Capítulo México, que logró presentar las causas de 2,300 organizaciones a lo largo de tres años que demostraron la persecución política, la destrucción ambiental, el despojo y la impunidad.

Nos reconforta el conocimiento de la experiencia argentina, en la que el “Colectivo Social Contra la Impunidad” ha logrado colocar a más de mil 100 genocidas de la dictadura militar en prisión, cuatro jueces y hasta un empresario, mientras continúan en proceso tres mil más, con un poder judicial tan generalizadamente corrupto como el nuestro. Queremos iniciar un camino como ése.

 

Sabemos que no será fácil ni rápido este camino, pero lo consideramos imprescindible para lograr verdad y justicia mediante la reparación del daño a nuestros pueblos, así como para fortalecer la exigencia de presentación de nuestros desaparecidos y honrar a las miles de personas que a lo largo de nuestra historia reciente han perdido la vida, víctimas del genocidio y represión que se han perpetuado en México.

Es por ello que quienes integramos esta red: sobrevivientes y familiares, organizaciones defensoras de derechos humanos, académicos de múltiples universidades, periodistas, abogados, sacerdotes, asociaciones religiosas, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos en México, invitamos a todos aquellos quienes han luchado y siguen pugnando por un México democrático y libre a seguir juntos esta lucha.